viernes, 28 de noviembre de 2008

A MI PADRE



Cuando mi padre se fué
su imagen quedó grabada en mi alma
Y su única hija lloró, lloró y lloró.

Esa hija que en una noche engendró.
Y las llagas se convirtieron en cicatrices
que a pesar de los años permanecen.

Y la imagen del hombre bueno todavía la recuerdo
en un sinfín de bellas jornadas
cuando el héroe llegaba del trabajo.

Quien te escribe soy yo,
tu hija que aún te recuerda
Te beso las manos a través de este poema.

Y lloré cuando me dejaste.
Y lloré cuando te fuiste de este mundo.
Sigo recordando tu caminar cansino.

Sé que algún día estaremos juntos
y podré de nuevo abrazarte
y después brindaremos por ese encuentro.

2 comentarios:

El Lobo dijo...

Bonito recuerdo tienes de tu padre. Eso te ennoblece.
Un beso.

J.C. dijo...

Hola mi enana encantadora

Veo que pasan los años y lo sigues teniendo tan presente como el primer día.

Leo el comentario de El Lobo y dice que el recuerdo que tienes de tu padre te ennoblece, eso es poco para describirte, eres un sol que sabes calentar en los momentos más fríos y ocultarse en los más calurosos sin dejar de estar siempre presente.

Besotes.

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